Todas las predicciones decían que iba a llover.
Y llovió,
…y granizó
…y nevó
Pero bueno… en el comienzo de la andada, mientras desayunábamos, teníamos la esperanza de que las nubes continuaran así sin más, sin pasar de la amenaza. Comenzamos a andar hacia Arbués donde nos esperaban algunas que quisieron evitarse 3 Km.
Anduvimos a un ritmo rápido hasta que comenzó a llover. En la nave que hay entre San Sebastián y la cantera de Alastuey, muchos andarines (por no llamarlos gallinas) decidieron que se habían mojado lo suficiente y volvieron a Bailo en coches de la organización.
Unos pocos valientes y aguerrid@s continuaron hacia arriba y tuvieron la suerte de recibir sobre sus espaldas el granizo purificador y la refrescante nieve.
Después comimos todos en Bailo la paella que nos preparó nuestro cocinero de cabecera, la ensalada y el melocotón con vino que prepararon los voluntarios. Tras los cafés hubo regalos para todos.
¡Qué día tan agradable! Muchas gracias a los que nos acompañasteis.